10 recomendaciones para el cuidado del pecho

El pecho es una de las partes del cuerpo que más se transforma durante el embarazo y, posteriormente, durante la lactancia. Estas son algunas recomendaciones específicas que te proponemos.

  1. Utiliza un sujetador de lactancia adecuado a la talla real del pecho, que te resulte cómodo, sea de algodón y tenga tirantes anchos.
  2. Mantén un nivel de higiene normal limpiando los senos sólo con agua. El pecho no necesita un cuidado específico entre toma y toma. Es más, un uso excesivo de jabón, lociones o pomadas, pueden irritar y resecar la areola, favoreciendo la aparición de las grietas. Finalizar las duchas con un chorro de agua fresca te ayudará a tonificar el tejido.
  3. Emplea cremas ricas en lanolina con el objetivo de prevenir la aparición de grietas o irritaciones en los pezones. Además, las cremas ricas en vitamina E y aceite de rosa de mosquete contienen propiedades que te ayudarán a prevenir la aparición de estrías.
  4. Una vez finalizada la toma, aplica un poco de leche secretada sobre los pezones, ya que ésta posee componentes antiinfecciosos y antiinflamatorios.
  5. Alterna los senos en cada toma para evitar que se colapse el pecho. Si tienes mucha presión y al bebé aún no le toca la toma, una buena idea puede ser extraer la leche y reservarla para más tarde.
  6. Antes de retirar al bebé del pechos importante que interrumpas la succión para evitar que el bebé tire con sus encías y pueda lastimar el pezón. Puedes introducir tu dedo meñique por las comisuras de los labios del bebé para romper el vacío oral que tu bebé realiza al mamar.
  7. Masajea de forma suave tus senos para ayudarte a prevenir la congestión mamaria. Presiona el pecho con las yemas de los dedos, sin apretar demasiado, con un movimiento desde arriba hacia la areola, en pequeños círculos (no deslizando la mano).
  8. Es recomendable que los pezones estén el mayor tiempo posible bien ventilados. No deben exponerse al sol de forma directa y prolongada.
  9. Ejercita los músculos de los pectorales practicando algún deporte como la natación, el yoga o el pilates (siempre consultando antes con tu médico).
  10. Si utilizas discos absorbentes, es conveniente que su transpirabilidad sea máxima y que los cambies con frecuencia para evitar su maceración con la humedad.

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