5 tips para crear el aula virtual para tus hijos

Reconvertir el hogar en un espacio donde aprender es uno de los principales retos que los padres de familia hemos enfrentado en los últimos meses. Tener un espacio de estudio en casa, que permita disfrutar el aprendizaje y facilite la concentración, es muy importante. Usar el comedor, un sofá o la cama son prácticas que se deben evitar. Conoce algunas claves para crear el ambiente adecuados para su aprendizaje.


  • Elige el lugar ideal. Independientemente del tamaño de la casa, es esencial que el niño tenga su propio espacio para tomar clases en línea. No siempre existe la posibilidad de que el niño cuente con su propio cuarto para estudiar, pero es muy importante que sí esté lejos de distracciones y ruidos que interfieran con las actividades. Idealmente se requiere un sitio tranquilo, alejado de las áreas de más tráfico de la casa, que no esté cerca del teléfono, el televisor, radios, videojuegos o la puerta.
  • Escritorio y privacidad. La privacidad es esencial para desarrollar el aprendizaje porque, aunque en las aulas siempre haya más niños, cada uno de ellos tiene su escritorio, su espacio personal: eso contribuye a que desarrollen capacidades para resolver problemas de manera independiente, una competencia medular para la vida adulta.Si tienes poco espacio, con una mesa de buen material y una silla de diseño ergonómico bastará. Si hay oportunidad de añadir repisas, cajoneras y muebles modulares, estoy ayudará a lograr que el ambiente se vea más ordenado.
  • Abre la ventana y pinta tus paredes. Lo ideal es que las paredes tengan colores claros y que haya la mayor cantidad de luz natural posible. Un espacio bien ventilado e iluminado contribuye considerablemente a aumentar la productividad de una persona. El verde claro genera concentración y promueve la calma; el naranja estimula la actividad mental y genera energía; el azul mejora la productividad. Hay que elegir sólo un color: no podemos sobresaturar al cerebro con tantos. Si lo hacemos, el niño perderá capacidad de concentración. Y ojo con el tipo de focos que utilicen: la luz blanca sirve para mejorar la visión y poder trabajar, pero la luz amarilla es la que se encarga de generar calidez y disminuir el estrés. Lo ideal es contar con ambas temperaturas de luz.
  • Padres: estén pendientes, pero no sean invasivos. Los papás deben apoyar a sus hijos durante las clases, pero no debemos rebasar la línea de su autonomía. Un alumno de 10 o 12 años ya tiene la capacidad de hacer solo sus actividades escolares, pero alguien de 4 o 6 años requerirá mayor atención. Lo ideal es preguntarles: ¿en qué necesitas apoyo? Además, no debemos intervenir en las dinámicas que sólo corresponden al maestro y al estudiante: recordemos que los niños ya tenían una rutina; romperla con nuestra sobreprotección sólo les generará angustia y ansiedad.
  • Adaptarnos a su tamaño, ellos no ven el mundo como nosotros. Necesitamos ponernos a su altura. Por eso es importante tener mobiliario infantil e instalar a su alcance todo tipo de elementos que ellos puedan utilizar durante sus clases. Quizás pienses que es mucho gasto comprar una silla de su tamaño o un escritorio, pero la inversión vale la pena. Las barreras físicas son el primer obstáculo al que se enfrentan las personas a la hora de realizar sus actividades. Piensen en un colegio: ¿acaso en los salones hay sillas para adultos? Procuremos entonces que sus herramientas (vasos, tuppers, crayones, tijeras, reglas) sean adecuados para su edad.
  • Orden. El desorden es sinónimo de distracción, y lo que menos queremos son niños distraídos. Recordemos que la infancia es la etapa en la que desarrollamos nuestra capacidad de retención y concentración. Si desde pequeños no aprendemos a enfocarnos, es probable que en el futuro seamos adultos dispersos e indisciplinados. El espacio para estudiar debe estar ordenado y limpio en todo momento. Para ello, se recomienda tener contenedores o canastas que sirvan para guardar objetos escolares, nunca juguetes: debemos dejarle claro al niño que su aula virtual no es un espacio para jugar. Cada contenedor debe tener un uso específico: no podemos colocar cuadernos donde van los libros. Es importante separar los trabajos en dos folders: uno de trabajos realizados y otro de trabajos por realizar; al no haber profesor presencial, este proceso es importantísimo.

Siguiendo la metodología de María Montessori, es recomendable que los niños participen arreglando el lugar y la adaptación. Además, disponer de muebles infantiles que ellos puedan mover y reubicar, que no seamos los adultos quienes necesariamente tengamos que hacer todo el trabajo. De esta forma, los hacemos responsables de guardar, recoger, ordenar, acomodar y, con ello, reforzar su autonomía. 

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