«A mi hijo le pusieron un apodo»

 Es irónico el pensar en el tiempo que invertimos buscando el nombre de nuestros hijos, en mi caso investigo el significado de los nombres y lo tomo muy en cuenta al momento de escoger.  Sin duda una de las variables del nombre que escogemos es: como le van a decir? Incluso por el diminutivo acostumbrado a veces solemos descartar algunas opciones. Pero, ¿qué hacemos como madres cuando llega el día en que escuchamos que nuestro hijo tiene un apodo?

Lo primero es preguntarle a tu hijo cómo se siente al respecto, si le gusta o no, si se siente ofendido o si realmente le molesta que lo llamen de esa forma. Segundo, investiga quién escogió el apodo, si fue tu hijo, esto indica que es una forma legítima de expresar su identidad, pero si fue escogido por otro esto puede ser una forma de ridiculizarlo o intimidarlo.

El significado del apodo es algo muy importante, por ejemplo si es una forma corta de su nombre puede indicar que los demás tienen confianza de dirigirse a el sin formalismos, pero si es por apariencia física como “gordo”, “flaco”, “enano”, esto puede llegar a resultar incómodo para él.

Detrás del apodo siempre hay una intención y es importante evaluarlo como madres, muchas veces los diminutivos o deformaciones de los nombres tienen una buena intención como mostrar cariño y confianza, pero palabras como “el negro”, “el chino”, “el canche” y otros términos basados en el físico, condición social o comparaciones con animales, aunque carezcan de mala intención no son nada recomendables, sobretodo porque van insertando en el cerebro de nuestros hijos que es válido el hacer acepción de personas en base a características físicas, raza o clase social.

Si a nosotras como madres nos molesta algún apodo o diminutivo que le hayan puesto a alguno de nuestros hijos en edad preescolar, es importante que lo hagamos saber a la persona que lo hizo, si es en el centro de estudios lo recomendable es acudir a la maestra y hacérselo saber.

Como padres debemos dar el ejemplo dentro del hogar y llamar a todos por su nombre, de esta forma también construimos una identidad y le hacemos saber que el nombre propio es importante y que debe sentirse orgulloso de cómo se llama.

Lo mas importante es enseñar a nuestro hijo a tener una actitud asertiva y empoderarlo para que él mismo pueda decir si le gusta o no que lo llamen de cierta forma, sin caer en rechazo o sentirse ofendido, sino simplemente comunicar y hacerle saber a los demás sus preferencias.

 

Autor: Ana Villalba de Brolo 
Licenciada en Mercadotecnia
Esposa, madre y ama de casa
Conductora en el programa «De los 20 a los 50» en Canal Antigua
Fundadora del blog Mamas de Hoy

Autor entrada: admin

1 comentario sobre “«A mi hijo le pusieron un apodo»

    Sofia Troutman

    (28 noviembre, 2013 -2:36)

    Muy de acuerdo con tu perspectiva. El simple hecho de tomar esa oportunidad para hablar con tu hijo de sus sentimientos y de como afrontar una situación difícil ayudara a que el se sienta apreciado y que pueda tomar esa oportunidad para pensar que es lo que el puede o quiere hacer al respecto.

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