mantita de apego

¡Adiós a la mantita de apego!

¿Recuerdas a Linus, uno de los personajes de la famosa caricatura “Snoopy” que no se despegaba de su mantita? Como muchos niños, Linus asociaba su mantita de apego a estar seguro y protegido. 

Los llamados objetos transicionales, comúnmente, aparecen antes del primer año y ayudan a suavizar el cambio de ser bebé para convertirse en un niño grande con una mayor autonomía. Cuando está pasando por esta etapa, el pequeño se aferra a algo material (manta, pañal de tela, peluche, entre otros), ya que estos les genera una sensación de protección y seguridad en momentos de ansiedad, sirviéndole de muleta mientras encuentra algo para sentirse seguro. 

Una de las ventajas es que ayuda a tranquilizar al pequeño y, bien utilizado, establece una comunicación para lidiar en situaciones difíciles. 

No todos los niños tienen un objeto transicional, hay quienes necesitan aferrarse a algo, mientras que otros no. Hay niños que en lugar de tener objetos, tienen conductas; por ejemplo, chuparse el pulgar, sobarse el pelo, repetir una canción para dormirse, pedir la mano…

La gran mayoría de los niños se apega a un objeto ya sea para dormir, salir fuera de casa o cuando los padres no están. 

¿Cuándo decirle adiós a la mantita de apego?

Como toda transición o adaptación, este proceso puede resultar difícil para un pequeño; por eso es importante acompañarlos de forma respetuosa durante todo momento.

Aproximadamente, a partir de los 3 años, la mayoría de niños están listos y para decirle adiós. A partir de este momento, ellos están listos para desarrollar actividades independientes sin el miedo constante a la separación de los padres. 

Este proceso debe ser respetuoso, y debemos tener cuidado en no obligarle a quitárselo de un solo,  al retirárselo agresivamente podemos causarle inseguridad. Mientras va creciendo nuestro pequeño, podemos ayudarlo a tener una mayor autonomía, aquí podemos ayudarlo a que utilice su objeto limitadamente. Por ejemplo, lo puede utilizar adentro de la casa, pero al salir a pasear a la calle lo debe de dejar. Esto hará que poco a poco se sienta con mayor seguridad y no necesitará siempre tener a su amigo bajo el brazo. Como todo proceso, lleva tiempo, debemos de tener paciencia para que nuestro hijo no sienta este cambio como algo desagradable, sino como una nueva etapa de su vida. 

Tips 

  • Proponerle que obsequien su mantita de apego a un hermano o primo bebé, siendo éste un gesto en el que el niño acepta que es mayor y ahora puede cuidar a otro, él que dependerá del si de alguna manera 
  • Los niños deben saber que ahora son capaces de hacer más cosas y tener más responsabilidades. Pedirles que ayuden a cuidar de una mascota también es una buena idea para hacer la transición de “necesitados” a “necesarios.”

Autor: María Andrée Neumann / Psicóloga Clínica

Autor entrada: admin

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