Ayúdalos a manejar la frustración

La frustración es un sentimiento que no podemos evitar, pero si aprendemos a manejarla adecuadamente, podemos aprender mucho de ella.

Todos experimentamos el sentimiento de frustración en algún momento, puede ser cuando algo no nos sale como esperábamos, o no logramos obtener, o realizar lo que deseamos. Los niños experimentan éste sentimiento frecuentemente, especialmente cuando no logran satisfacer sus necesidades.

Es normal que los niños presenten una baja tolerancia a la frustración, ya que se encuentran en una etapa en la puede ser más difícil controlar sus emociones, pueden ser impulsivos o impacientes, y puede que deseen satisfacer sus necesidades de forma inmediata. Esto puede llevarlos a que reaccionen con rabietas, lloren fácilmente, se muestren ansiosos ante los conflictos, o sean poco flexibles.

Dejar que nuestros hijos experimenten la frustración de vez en cuando, puede ser positivo. Es una oportunidad para enseñarles a desarrollar su capacidad para resolver problemas, ayudarles a ser más pacientes, flexibles, y darse cuenta que muchas veces de los errores podemos aprender, ayudándoles a buscar soluciones positivas, que puedan aplicar la próxima vez que se encuentren en una situación similar.

¿Cómo ayudarlos a manejar la frustración?

  • Ayúdale a aprender que puede esperar. No es necesario darles todo inmediatamente, podemos explicarles cuándo será el momento exacto para obtenerlo, o motivarlos a ganárselo gracias a su esfuerzo. También podemos darles la oportunidad de “aburrirse”, no es necesario que siempre se mantengan ocupados o entretenidos con algo. Esto les ayudará a desarrollar la paciencia, y en los momentos de espera, ser creativos.
  • Cuando se encuentre frustrado, ayúdale a reconocer la sensación que tiene en su cuerpo y a identificar la emoción. Luego a que explique lo que siente con sus palabras, y por qué se siente así. Esto facilitará que la próxima vez que comience a tener dicha sensación, pueda pedir ayuda, y verbalizar lo que siente.
  • Técnica del semáforo. En rojo, ME DETENGO, reconozco que quiero gritar, llorar, golpear, etc. En amarillo, RESPIRO, me calmo, me alejo, cuento hasta diez, etc., busco realizar algo para tranquilizarme. En verde, sigo EXPLICO el problema y cómo me siento. Ésta herramienta podemos aplicarla junto a nuestros hijos, ya que una actitud positiva de nosotros como padres al afrontar situaciones adversas les sirve de ejemplo a ellos, al enfrentar sus problemas.
  • Reconocer su esfuerzo. Elogiarlo cuando intente realizar algo, motivarlo a lograrlo y enseñarle a no rendirse y ser perseverante. Esto les servirá para darse cuenta de que a pesar de las dificultades puede lograrlo y a ser constante para resolver los problemas.

Evitar que nuestros hijos se frustren resolviéndoles todo, no permitir que se equivoquen, o darles soluciones inmediatas, es privarles de una gran oportunidad para aprender a resolver conflictos, e incluso a desarrollar su imaginación y creatividad.

Autor: Regina Porres / Psicóloga Clínica / regina.porres@gmail.com

Autor entrada: admin

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