Ayudándolos a construir su felicidad

La infancia es un período tan corto y el cual a la vez conlleva muchos cambios y retos, tanto para los niños como para los papás. Además, el crecimiento es rápido, y hay poco tiempo para asimilar tantos cambios.

A través de la interacción con nuestros hijos podemos ayudarles a que estos cambios se vivan de manera más armoniosa. Muchas veces pensamos que para enseñarles las cosas más trascendentales de la vida se requiere de mucho; sin embargo, el secreto está en el día a día.
Nuestros hijos construyen sus herramientas de desarrollo y su madurez, a través de las pequeñas cosas a las cuales los exponemos a diario. El éxito y felicidad (para niños y adultos) se encuentra en el intercambio de información que ocurre diariamente y con sus figuras más cercanas.

Por eso, quiero compartirles tres grandes regalos que podemos darles a nuestros hijos durante su infancia y que los ayudarán a construir su felicidad:

  1. Enseñarles autenticidad: Valorarlos por lo que son y no por lo que queremos que sean. Esto significa interesarnos genuinamente por sus gustos. Escucharlos cuando nos hablan, y tratar de descubrir su personalidad. Verlos a los ojos cuando les hablamos. Alejarnos del celular cuando participamos y nos involucramos activamente con ellos. No burlarnos (reírnos) de lo que hacen. Tomar en serio sus miedos, frustraciones, enojos: todo esto es importante para su crecimiento emocional. Muchas veces nos “enternecemos” o nos pueden parecer “exageradas” las reacciones de nuestros hijos. Pero para ellos, la intensidad con la que viven cada emoción es real. Recibamos sus emociones con respeto y amor. Si ellos sienten que estamos interesados en su esencia, se sentirán más seguros de ser ellos mismos…sin miedo.
  2. Inteligencia Social: Los niños aprenden las reglas sociales al interactuar con los demás, especialmente con nosotros sus padres. La forma en que nosotros los tratamos, se vuelve su parámetro para tratar con los demás. Criar positivamente no significa ser permisivos; significa crear con seguridad y respeto. Por supuesto que nuestros hijos nos desbalancean cuando ellos pierden el control, pero no podemos perder de vista que nosotros somos sus guías. Por esto, no podemos perder nosotros el control. Gritar cuando ellos gritan, es reforzarles la idea de: “gritar es lo apropiado cuando estoy molesto/enojado/estresado.” Es por esto que gran parte de la paternidad no es aprender a controlar a nuestros hijos, sino aprender a controlarnos a nosotros. Recordemos: si somos directos, honestos, respetuosos en nuestro trato con ellos desde el principio, estas características se volverán parte de ellos.
  3. El valor del “no”: Claro, debemos enseñarles con el ejemplo a ser buenos, empáticos y respetuosos. Pero esto a veces tiende a confundirse con ser seres “pasivos” y “vulnerables” a los caprichos de los demás. Sobre todo, en nuestra sociedad se le adjudica una connotación bastante negativa al decir “no”. Enseñarles a decir “no” de forma clara y segura es más importante de lo que creemos. Practiquemos con ellos en el día a día, situaciones en las que ellos pueden negarse a hacer algo. Es imposible pedirles que aprendan a decir que no (y a hacer respetar a otros sus propios límites), si no les proveemos de herramientas y espacios en el día a día para hacerlo.

Autor: Andrea Cabrera Lara / Psicóloga Clínica

Fotografía: Paola Sánchez

Autor entrada: admin

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