Baby-Led Weaning

Desde hace algún tiempo, escuchamos con frecuencia un nuevo término en torno a la introducción de sólidos en los niños a partir de los 6 meses de vida. Baby-Led Weaning o introducción de la alimentación complementaria guiada por el bebé inició formalmente gracias a Gill Rapley, nutricionista y directora de la Iniciativa de Hospitales Amigos de los Niños (IHAN) de UNICEF en Inglaterra alrededor del 2003. 

Con esta técnica el bebé adopta la alimentación complementaria con base a sus necesidades y gustos. Con esta introducción a sólidos el trabajo de los padres se basa en ofrecer a los niños una variedad de alimentos de acuerdo a su nivel nutricional, en momentos adecuados (se recomienda que los niños coman en la mesa al mismo tiempo que los padres, para que ellos elijan qué y cuánto comer). Se busca evitar la introducción de papillas y la alimentación con cuchara por parte de un adulto.

¿Cómo iniciar?

El Baby-Led Weaning, aprovecha la curiosidad innata de los bebés, su deseo de explorar y su capacidad de imitar a los adultos para que prueben diversos alimentos poco a poco, tal y como los come el resto de la familia. Lo ideal es iniciar la alimentación ofreciendo alimentos de fácil masticado, en trozos grandes, que formen parte de la dieta habitual de los padres. De esta manera, al comer lo mismo, son menos propensos a tener problemas de aceptación de sabores y texturas.

  Este método debe iniciarse si el bebé: 1) se mantiene en posición vertical por su cuenta; 2) es capaz de coger los alimentos con sus manos y llevarlos a la boca; 3) tiene la capacidad de masticar (aunque no tenga dientes) y tragar sin problema. 

Nunca dejes al bebé comiendo solo, y ofrece alimentos del tamaño de su puño, o un poco más grande, para que le sea fácil tomarlo e introducirlo a la boca sin riesgo de ahogo.

Ventajas y Desventajas

Este tipo de alimentación tiene algunas desventajas para los padres, principalmente porque el niño se ensucia. Sin embargo, aparentemente pesan más las ventajas, ya que los niños son menos melindrosos, aceptan mejor diferentes texturas y comen a demanda lo que el cuerpo pide o necesita, por lo que se tiende a menores índices de obesidad. También conocen los sabores reales de los alimentos y los padres no deben preparar comidas o papillas especiales, además de que aprenden a comer en la mesa y a compartir con el resto de la familia.

Alrededor de los seis meses, el bebé es neurológicamente capaz de alimentarse por sí solo tomando los alimentos con la mano y llevándolos a la boca. Haz la prueba y te asombrarás de lo que tu bebé puede comer.

Así, el paso de la lactancia a la comida se hace de modo natural, ya que todo sucede al ritmo del bebé y en base a sus capacidades, deseos y necesidades, y se ha comprobado que los niños a quienes se les permite decidir tienden a ser menos quisquillosos al comer.

Autor: Licda. Gabriela Belteton

 

Autor entrada: admin

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