Cuando el “time-out” no funciona

“¿Por qué el ‘Time Out’ no me está funcionando?”  El “Time Out” es una solución temporal, más o menos como tratar de tapar el sol con un dedo. En el momento preciso, puede parecer como que resolvimos el problema, pero lo que realmente hicimos fue esconderlo bajo la alfombra.

Solemos recurrir al “time out” cuando nuestro hijo ha actuado mal: berrinche, o acción indebida. Generalmente, estas acciones en nuestros hijos son producto de un desborde de emociones, es decir que su parte temperamental supera su raciocinio. El “Time Out” puede proveer un espacio en el que nuestro hijo pueda liberar esas emociones negativas y dejar que el mal rato pase. El problema es que a veces eso es lo ÚNICO que hace. Es decir, no hay un más allá. No hay un aprendizaje concreto más que el desahogo físico.

¿Qué es el Time In?

Hemos discutido con muchos colegas acerca de un término y técnica que se ha introducido en el mundo de la psicología conductual. Busca ser más integral y eficaz, se le conoce como: el “Time In”. Este acercamiento, busca no cortar la comunicación con nuestros hijos y evitar en ellos sentimientos de rechazo e incomprensión. Claro, es necesario hacerles entender que cometieron un error, pero eso no significa aislarlos. Al contrario, debemos hacerles sentir comprendidos y escuchados. Esto no quiere decir justificar su “mal actuar”, sino simplemente hacerles saber que recibimos sus emociones, y que estamos dispuestos a ayudarlos a re-significarlas y a expresarlas de mejor manera.

Tendemos a creer que los niños están pensando razonablemente cuando cometen un error. Sin embargo, generalmente están actuando impulsivamente. Por lo que razonar con ellos en ese momento, y esperar que entiendan razonablemente lo que les decimos es casi imposible.

En momentos de crisis, nuestros hijos pierden el AutoControl, y necesitan que nosotros entremos en “la jugada” para ayudarlos (por esto mismo, no sirve de nada que nosotros también perdamos el control). Al hacer este cambio en nuestra perspectiva, podemos apoyarlos mejor y resolver la situación de una manera más eficiente, tanto a corto, como a largo plazo.

Algunos pasos para aplicar el Time In:

  • Identificar claramente cuando nuestros hijos han perdido el control y ayudarlos a tranquilizarse.
  • Evitar razonar con ellos en ese momento, ni hacerles preguntas del tipo “¿Por qué hiciste esto?”. Recordemos, en ese momento, son incapaces de razonar de manera adecuada.
  • Aceptar y reconocer lo que están sintiendo en ese momento, sin juicio.
  • Poner límites con calma y antes que la situación suba de tono. Decir por ejemplo: “Acompáñame. Nos vamos a retirar de aquí en este momento. No puedo permitir que te comportes así. Ven.” Firmeza y seguridad en nuestro tono de voz. Frases simples y cortas.
  • No tener miedo de poner límites con nuestro propio cuerpo: tomando con seguridad su mano si quieren pegar, por ejemplo.
  • Ayudarlo a respirar. Inhalar y exhalar desde el estómago para controlar el estado de alteración.

Como padres, somos sus guías. Los hijos no nacen sabiendo cómo controlarse, lo aprenden de nuestro ejemplo, no de nuestras palabras. Demostrarles seguridad y compostura cuando ellos pierden los estribos, es la mejor manera de enseñarles auto-control.

Autor: Andrea Cabrera de Lara / Sin Manual de Instrucciones

Autor entrada: admin

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