Etiquetas y valores

Cuando las personas piensan en etiqueta piensan en reglas anticuadas y rígidas de como, por ejemplo, escribir una carta.  Pero, en realidad, la etiqueta se trata de hacer que las relaciones interpersonales sean más placenteras y de mejorar nuestra interacción con otros.  Es por esto que la etiqueta y los valores se relacionan de forma íntima.

Los valores son principios o creencias que orientan nuestro comportamiento y, por ende, se relacionan íntimamente con nuestras actitudes y conductas.  La etiqueta se refiere a un código de conducta para el comportamiento social.  Tanto los valores como la etiqueta son bases importantes tanto de nuestro comportamiento como de nuestro convivir en la sociedad ya que nos dan normas fáciles y sencillas que debemos aplicar para que nuestra interacción con otros se lleve a cabo de la mejor manera posible.

Alguien que tiene buenos valores tendrá buenos modales y viceversa.

Varios de los valores fundamentales del ser humano también aplican a la etiqueta. Algunos de ellos son:

  • El respeto: este es un valor fundamental del ser humano y es también una de las bases de la etiqueta y los buenos modales. Implica tratar a todas las personas de manera digna e incluye conductas como: saludar, sonreír y ser amable con todos, sin importar su sexo, raza o nivel socioeconómico, entre otros.
  • La solidaridad: implica ayudar a las otras personas y tenderle la mano a quienes necesitan ayuda. Es importantísimo también en los buenos modales e implica conductas como: ceder el asiento, ceder el paso, abrir puertas, apachar los botones del elevador, etc.
  • La amistad: es un valor imprescindible para la vida y se basa en la confianza y la fidelidad.  En cuanto a la etiqueta, implica conductas como: acercarnos a nuevas personas, saber presentar a nuestros amigos, ser amable, compartir, etc.
  • La responsabilidad: valor esencial al realizar nuestras actividades diarias y la base también de los buenos modales: recoger nuestro desorden, tirar la basura al basurero y pagar impuestos son todos ejemplos de responsabilidad. 
  • La empatía: implica saber ponernos en los zapatos de los demás y ver el mundo a través de sus ojos. Muchas de las cortesías del día a día implican controlar nuestro comportamiento para no incomodar a otros o para ayudar a los demás a sentirse mejor. Como, por ejemplo: comer con la boca cerrada, no quejarnos y agradecer, entre otras.
  • La felicidad: a través de los buenos modales creamos un mejor mundo ya que mejora nuestra interacción con quienes nos rodean. Hace que seamos más amables con otros lo cual, a su vez, hace que estas personas respondan con amabilidad y alegría. Así que, a la larga, las buenas maneras fomentan la felicidad y buscan hacer del mundo un lugar mejor y, sobre todo, más amable.

Autor: Margarita Bonduel / Molly Manners Guatemala / margarita@mollymanners.com

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