Integración Sensorial

Es un proceso neurobiológico que nos permite recibir, organizar e interpretar las sensaciones que percibimos de nuestro cuerpo y del entorno: temperaturas, texturas, sabores, tonalidades, umbral del dolor, la noción del esquema corporal, la ubicación física de un ambiente, sentido del movimiento y la fuerza gravitacional. 


Estos procesos sensoriales ocurren dentro del sistema nervioso a un nivel inconsciente y es clave para el desarrollo de lenguaje, inteligencia emocional, desarrollo cognitivo y motor en la infancia; ya que al ser interpretada de forma correcta dicha información se dan respuestas adaptativas y la formación de percepciones, aprendizaje y conductas adecuadas. 

El niño que maneja de manera eficiente la información sensorial que recibe se desenvuelve de forma armónica y organizada. 

La integración sensorial se centra en los sentidos tactíl vestibular (percibir el movimiento) y propioceptivo (conciencia del propio cuerpo). Al exponer a diario a nuestros hijos a un aprendizaje basado en las experiencias concretas a través de manejo de: 

  • Texturas: harina, arena, miel, plasticina, lodo, espuma, aceite, agua a diferentes temperaturas, pintura, gelatina.
  • Materiales sólidos: esponja, madera, metal, vidrio, plástico, cepillos, tela, fieltro, lija, algodón, granos.  
  • Medios naturales: animales, huerto, medios de transporte 
  • Medio ambiente: hamaquearse, trepar, rodar, pasar un pasamanos, correr, saltar.
  • Auditivas: instrumentos musicales, canciones, cuentos, rimas.
  • Alimenticias: tocar y desensibilizar en todas las extremidades el alimento que se llevará a la boca, los cuales deberán ser variados en colores y texturas. Se brinda una especie de nutrición del sistema nervioso permitiendo así las conexiones interneuronales adecuadas. 

Desorden de integración sensorial 

Los niños con disfunciones en la integración sensorial organizan de manera ineficiente la información captada por el sistema nervioso, generando un desorden neuronal. Puede aparecer conjuntamente con otros trastornos: déficit de atención, autismo, dislexia, dispraxia del desarrollo, síndrome de Tourette o retraso generalizado del lenguaje.

  1. Trastorno de modulación sensorial: Al no percibir los estímulos llevan a cabo comportamientos para estimular sus sentidos: golpearse la cabeza, mecerse o auto estimularse. 
  2. Trastorno sensorial motor: Torpeza motora y fina, movimientos desorganizados, falta de precisión y coordinación debido a la inhabilidad para el control de su esquema corporal: colorear, abrochar, comer con utensilios, subir gradas, correr. 
  3. Discriminación sensorial: Problemas para diferenciar o tolerar los estímulos que recibe. 

Otras manifestaciones: 

  • Respuestas hiper o hipo (muy bajas) sensitivas al input sensorial: luces o colores brillantes, etiquetas de la ropa, telas de su vestimenta, temperaturas o texturas. 
  • Nivel de actividad bajo o alto; fatigarse fácilmente; baja sensibilidad al dolor
  • Estar en movimiento constante: Busca constante estimulación a través de elementos que produzcan sonidos o respuestas interesantes. 
  • Desorganización
  • Falta de sincronía con su ambiente
  • Retrasos en el lenguaje
  • Incomodidad ante el toque físico de otros 
  • Desagrado por ensuciarse o mancharse
  • Dificultad para tolerar texturas alimenticias, alimentos nuevos o sólidos.
  • Se tapa los oídos ante estímulos auditivos.
  • Incomodidad exagerada cuando le cortan las uñas, el pelo o para cepillarse los dientes. 
  • Busca contención constante: abrazos, estar cargado, pedir ropa mas apretada de lo usual. 
  • Molestias relacionadas al sistema vestibular: ser movidos por otro, movimiento del elevador, ser colocado de cabeza, subir un balancín. 

Evaluación y diagnóstico

Dra. Jean Ayres, terapeuta ocupacional con doctorado en Psicología Educacional de la Universidad del Sur de California propone una evaluación a través de un listado de comportamientos y conductas y la frecuencia de ellas mismas. 

Terapia: Consiste en exponer de manera ordenada y repetitiva al niño a diferentes estímulos sensoriales por medio de una terapia de juego para que a través de la  plasticidad cerebral (comunicación entre neuronas que se da como respuesta a ciertos estímulos) los mecanismos vayan cambiando e integrando poco a poco más cantidad de información.

Ejemplo: Exceso de sensibilidad en las encías que le generaba inhabilidad para cepillarse los dientes: Se integran toallitas, un dedal de silicón, cepillos blandos; hasta que llega a tolerar el cepillo de dientes. 

La evaluación y la terapia tienen como propósito que el niño aprenda a desenvolverse de manera segura en su ambiente, que pueda establecer relaciones afectivas armónicas con otros y comunicar eficazmente sus necesidades.

Autor: Alejandra De León / Problemas de Aprendizaje y Orientación Escolar / Máster en Asesoramiento Educativo y Familiar / Guía Montessori certificada por ASED / Directora Imagine Preschool Zona 15

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