Mi hijo intimida a otros, ¿qué hago?

El bullying o acoso escolar se puede dar en diferentes edades, y es muy común en preadolescentes y adolescentes. Se trata de una situación de abuso o de conductas negativas sobre un niño, por parte de uno o varios compañeros. 

El acoso puede ser de varios tipos, que se pueden combinar en un mismo caso: físico, donde los agresores emiten golpes a la víctima; verbal, caracterizado por los insultos, ridiculización, menosprecio; el psicológico consiste en crear en la víctima sentimientos de temor y en destruir su autoestima y, por último, el social consiste en intentar aislar a la víctima del resto de grupo.

El descubrir que nuestro hijo es un acosador escolar es tan duro como cuando se trata de la víctima. No sólo se trata del daño que esté ocasionando a compañeros, sino un indicador que no se siente seguro y feliz, y que no está desarrollando correctamente sus habilidades sociales.

¿Cómo saber si mi hijo actúa de forma acosadora?

  • Muestra ausencia de empatía e  incapacidad para ponerse en el lugar de otras personas cuando se le pide reflexionar sobre su conducta.
  • Actúa egocéntrico, sin aceptar que es responsable de sus actos ni pedir disculpas.
  • Se muestra rebelde y no cumple con las normas familiares y sociales.
  • Siempre tiene la última palabra.
  • Actúa prepotente y dominante de forma continua con sus hermanos(as) o miembros de su círculo más cercano.
  • Disfruta burlarse y humillar a sus amigos(as).
  • Habla de forma despectiva de algún compañero/a de clase.
  • Ha recibido dos o más llamadas de atención por peleas y problemas para relacionarse de manera adecuada con sus compañeros.
  • Las relaciones con sus compañeros parece estar basada en un desequilibrio de poder; el acosador debe dominar a otros niños y selecciona niños vulnerables.
  • Interés obsesivo en programas de televisión, películas y videojuegos violentos y de ejercicio de poder.
  • Falta de remordimiento por lastimar a sus hermanos menores, a otro niño pequeño o algún animal o mascota.
  • Insulta verbalmente contra otros de naturaleza ofensiva personal, racial, sexual y menosprecio o discriminación de género.
  • Abuso físico de otros y destrucción o daño de las propiedades ajenas.
  • Tiene dinero o pertenencias que no le has dado y pone excusas improbables para intentar explicar su origen.
  • Esparce chismes y rumores humillantes contra los demás.
  • Actúa de manera desafiante, enojada e impulsiva contra figuras de autoridad.
  • Le disgusta mucho compartir juguetes u otras pertenencias.
  • Celos extremos cuando no es el centro de atención; gana la atención a través de actos violentos contra los demás.
  • Disfruta que le teman; los acosadores necesitan lucir rudos y “en control”.
  • Carece de destrezas para resolver problemas de manera no violenta.
  • No tiene límites respecto a lo que es no es un comportamiento socialmente aceptable.
  • Se resiste a aceptar el daño generado por sus acciones, creen que la víctima merece ser acosada.

Recuerda

  • Busca un momento para hablar con calma. Escucha atentamente, transmite el mensaje que quieres ayudar, y que nadie merece ser acosado.
  • Aclara que tomas en serio el tema del acoso y que no está bien. Evita bromas al respecto, y no lo incites.
  • Apoya al colegio en la aplicación de consecuencias.
  • Pasa más tiempo con él, conoce sus amistades y qué hacen en su tiempo libre. Escúchalo y si expresa que se siente enojado y por eso acosa a otros, encuentren una manera de canalizar su enojo de alguna manera sana.

Autor: María Inés Elgueta

Autor entrada: admin

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