Mitos protección solar

Para prevenir el efecto dañino del sol sobre nuestro organismo, debemos establecer conductas y hábitos de protección que prevengan la exposición excesiva a la radiación solar. Estas precauciones deben ponerse en práctica siempre que estamos al aire libre: playa, piscina, montaña, practicando deportes, espectáculos u otras actividades que se lleven a cabo en espacios abiertos.

«Si no siento calor cuando estoy al sol, no me quemaré».

FALSO – La radiación UV no se siente porque es absorbida por las capas mas externas de la piel. La sensación de calor procede de la radiación infrarroja, no de la UV.

«El sol en invierno y primavera no es peligroso.»

FALSO – La intensidad UV depende también de la latitud, de la altitud y de la reflexión del suelo, como por ejemplo la nieve.

«Se debe proteger especialmente a los niños.»

VERDADERO – Debido a la mayor sensibilidad de su piel y a los efectos acumulativos de las quemaduras. Los niños más pequeños (menores de 3 años) son los más sensibles a los efectos nocivos de estas radiaciones.

«Es necesario estar al sol debido a que la vitamina D se sintetiza con ayuda de la radiación.»

FALSO – El tiempo de exposición necesario para la producción de vitamina D es tan corto, que es suficiente con la radiación UV recibida durante nuestras actividades diarias al aire libre.

«No te puedes quemar mientras estás en el agua o en un día nublado.»

FALSO – El agua y las nubes atenúan la radiación UV. En el agua te puedes quemar más fácilmente nadando; la radiación difusa es suficientemente intensa como para quemarte, a no ser que las nubes sean bajas y gruesas.

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