El niño: el agua, la tierra, el fuego y el aire

En los primeros años de vida, los niños utilizan el juego de una forma natural para adquirir distintas destrezas. Lo hacen con alegría, entusiasmo y sobre todo sin esfuerzo. El juego es una herramienta de aprendizaje muy poderosa ya que por este medio los niños aprenden de manera natural. El juego, se puede decir, es realmente el trabajo de la primera infancia.

Para la pedagogía Waldorf es muy importante darle espacio y tiempo al juego creativo tanto dentro como fuera del aula, ya que de esta forma los niños tienen la oportunidad de conocer y experimentar el mundo. Uno de los mundos que el niño aprende a experimentar por medio del juego es el de la naturaleza.

Al jugar con la naturaleza, los niños se encontrarán rodeados de estímulos positivos que los favorecerá en el proceso de un desarrollo saludable y aprendizaje natural. Es recomendable dejar que los niños pasen una gran parte del día en la naturaleza explorando el mundo de las plantas, de los animales y lo más importante, de los cuatro elementos, el aire, el agua, el fuego, y la tierra.

Desde su nacimiento los niños se sienten atraídos de una forma natural hacia estos cuatro elementos. El aprendizaje es mayor cuando los niños tienen contacto con ellos y nosotros como adultos les proporcionamos este espacio y el tiempo para jugar.

El juego con los cuatro elementos naturales se puede enriquecer acompañándolo con canciones, rimas, cuentos y utilizando juguetes que le proporcione a los niños un contacto directo con ellos. Lo importante es dejar que los niños experimenten con su propio cuerpo y que el aprendizaje sea vivencial.

 

Autor: Katia Sittenfeld / Licenciada en pedagogía Waldorf y maestra Waldorf certificada

Directora académica en Casa Waldorf / katia@casawaldorf.com.gt / Tel: 3020-2901

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