Oxitocina durante parto y post parto

La oxitocina (del griego  oxys “rápido” y  tokos “nacimiento”), es la hormona que se libera de forma natural en el organismo en varios momentos de la vida de la mujer, como por ejemplo el embarazo, el parto y lactancia.

Al iniciarse el trabajo de parto, uno de los primeros fenómenos que ocurren es una dilatación parcial del cuello del útero, y esta dilatación es capaz de inducir la liberación de grandes cantidades de oxitocina. Cuando la oxitocina es liberada comienza a estimular el músculo liso del útero realizando su principal función: iniciar las contracciones uterinas que van a permitir la expulsión del bebé.

¿Cuándo se administra oxitocina sintética durante el parto y después del parto?

Aunque lo más natural y lo más seguro para madre y bebé es el parto espontáneo, el uso de oxitocina artificial para inducir el parto es una práctica muy habitual. Siempre que se indique un parto inducido habrá que sopesar los riesgos y beneficios para optar por la acción más segura para los dos. Las mujeres deben ser informadas (preferiblemente durante la gestación) para tomar decisiones consientes.

  • Para acelerar o inducir el parto: Para provocar la dilatación del cuello del útero se puede recurrir a la oxitocina sintética, que se administra por la vía intravenosa, para acelerar el parto. La oxitocina sintética provoca contracciones más fuertes y por tanto dolorosas que las naturales. Esto suele llevar a la madre a solicitar la epidural como medio más efectivo para soportar el dolor. La epidural a su vez hace más lento el parto, lo que obliga a aumentar la dosis de oxitocina, de manera que se entra en una espiral peligrosa, tanto para la madre como para el bebé. Este último puede terminar teniendo sufrimiento fetal, por no poder soportar el ritmo e intensidad de estas contracciones.
  • Para evitar hemorragias: Cuando el útero no se contrae después del parto, puede producirse una hemorragia. Para evitar esto, el médico puede administrarla. Existen formas naturales de estimular las contracciones uterinas para reducir la hemorragia tales como la lactancia. La succión estimula la producción de oxitocina que contraen el útero y ayudan a eliminar los loquios (restos de sangre y placenta que quedan tras el parto). Es por eso que se promueve el contacto inmediato con la madre tras el parto.
  • Para expulsar la placenta: La salida de la placenta no es inmediata a la salida del bebé. Esta suele salir después de que el cordón umbilical deja de latir y puede producirse poco después del nacimiento del bebé. La duración de cada etapa depende de cada mujer y parto, además de varios factores, entre ellos que surja un pico de oxitocina muy fuerte que reanude las contracciones. Las condiciones para que el alumbramiento tenga lugar con facilidad son las mismas que se necesitan durante el parto: tranquilidad, comodidad y un ambiente cálido.

Otras funciones de la oxitocina

Además de desencadenar el inicio del trabajo de parto, la oxitocina tiene también otras funciones importantes.

  • Lactancia: Interviene en la secreción de la leche materna. Cuando el bebé succiona el pezón de la glándula mamaria, se produce un reflejo que estimula la liberación de oxitocina. Esta hormona llega por la sangre a las mamas, donde provoca la salida de la leche materna.
  • Masaje infantil: Cada vez más estudios corroboran que la oxitocina es el neurotransmisor principal en los mecanismos de formación de vínculos. La oxitocina siempre está presente, pero sobre todo está presente en las relaciones que incluyen contacto físico y el masaje incrementa la concentración de oxitocina. El contacto físico favorece los vínculos y los vínculos mejoran la salud.

Autor: María Lucía Sánchez / Doula, especialista en estimulación oportuna y crianza

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