¿Qué pasa en tu cerebro cuando un bebé llora?

El llanto de un bebé suele ocasionar reacciones muy similares: angustia (que puede llegar a estrés), miedo, desconcierto, molestia… Es el medio de comunicación que tiene un bebé para expresar alguna necesidad no cubierta y es imprescindible para su supervivencia: hambre, frío, calor, molestia estomacal, cólicos, eructar, pañal sucio, dormir, ser cargado y sostenido en brazos, dentición, fiebre, más estimulación, menos estimulación, entre otras.

¿Te has dado cuenta que cuando escuchas el llanto de un bebé luego tiendes a concentrarte menos, a realizar tus actividades más lentamente, a prestar menos atención?, ¿A qué se debe esto? ¿Qué pasa entonces en tu cerebro?

De acuerdo a estudios realizados en la Universidad de Toronto, en Canadá, con grupos de adultos a quienes se les sometió a escuchar llantos y risas de bebés de corta edad, indican que el llanto de un bebé puede resultar más difícil de lo que nos imaginamos ya que llega a afectar el funcionamiento de nuestro cerebro, pues nos vemos obligados a enfocarnos en cómo atender al niño.

Se observó un rápido estallido de actividad cerebral como respuesta al sonido del llanto, y luego de cien milisegundos, es la reacción racional. Por eso el llanto de un bebé provoca una reacción instantánea de estímulo-respuesta en nuestro cerebro, independientemente sea nuestro hijo o no.

Una de las zonas que se activan es la que interviene en el procesamiento de las emociones y la palabra (amígdala), la otra es una zona conocida por su papel en la recompensa y procesamiento de las emociones (ínsula). La actividad en las zonas emocionales del cerebro significa que el sonido del llanto de un bebé está marcado como importante, incluso antes de que el cerebro tenga la oportunidad de procesarlo.

Existen situaciones en las que escuchamos el llanto de un bebé y no podemos intervenir, por ejemplo cuando viajamos en avión, estamos en el cine, en la cola de un supermercado; no es falta de “empatía” o “poca tolerancia”, ahora se sabe gracias a la Neurociencia, que el cerebro actúa instintivamente y lo que realmente buscamos es intervenir para resolver la situación.

El sonido del llanto de un bebé además activa ciertas zonas relacionadas con la respuesta natural del hombre para prepararlo a situaciones de lucha o huida, activa la parte instintiva de supervivencia que le avisa que está en una situación de peligro.

No es de extrañarse entonces que el llanto de un bebé nos haga reaccionar instintivamente y buscar cómo calmarlo, qué tiene, qué le pasa, qué necesita, cómo lo puedo ayudar y en esa búsqueda vamos descartando las necesidades que puedan o no estar satisfechas. En esa misma búsqueda, y conforme pasan los minutos, el instinto de supervivencia nos dice que debemos hacer algo y hasta que no lo hayamos hecho, ya el estrés empezó a generarse debido a que el cortisol, la hormona que segrega el cerebro en situaciones de peligro, ya se puso en marcha llegando a generar, en muchas ocasiones, agotamiento.

Cuando escuches a un bebé llorar, esté o no en tus manos satisfacer su necesidad, tómate un momento para respirar lenta, rítmica y profundamente así puedes evitar que el cerebro siga en “modo de supervivencia”, ya que a mayor oxigenación del cerebro menor nivel de ansiedad.

Autor: Carolina Schwank / Certificada Coach de Vida y Ejecutiva (International Coach Federation), Team Coach (TIM Global de México con Mindsonar), Experta en PNL, Diplomado en Neuroliderazgo y Neuromanagement (Braidot Center)

Autor entrada: admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *