Ser mamá de un bebé prematuro…

Ser mamá de un bebé prematuro es aprender:

A que los hijos llegan cuando quieren y no cuando uno lo planea.
A que armar el bolso o haber practicado la respiración para el parto no era tan importante.
A que la maternidad empieza con las lágrimas más amargas que jamás imaginaste que ibas a derramar.
A que las primeras 24 horas de su vida pasan a ser las más importantes de la tuya.
A que la primera vez que ves a tu hijo es a través de una cajita de cristal.
A que en vez de usar ese conjuntito que habías comprado para él, está vestido de cables, vías y otras cosas que lo ayudan a vivir.

Pero ser mamá de un bebé prematuro también es aprender:

A que el apretón de una manito de un centímetro tiene tanta fuerza como la de un oso.
A que las formas más pequeñas de expresar amor como una caricia en un bracito o en su pecho, en realidad son gigantes.
A que hacer de canguritos es la forma más hermosa de conectarte piel a piel con tu hijo.
Y por sobre todo, aprendes el verdadero significado del amor a la vida… porque es increíble ver la fuerza con la que estos pequeños se aferran a la vida y luchan cada día por salir adelante.
Son pequeños como tu mano pero luchan como leones para salir adelante, aunque no todos lo logran.
Ser mamá de un bebé prematuro es aprender a esperar para disfrutar de lo mejor que nos pudo dar la vida: Un hijo.

 

Autor desconocido

Autor entrada: admin

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