Si la vida te da lluvia, salta en los charcos

“La infancia es la etapa de la vida que termina cuando por primera vez, miramos un charco como un obstáculo y no como una oportunidad”
~Katty Williams ~


Cada charco, creado por la lluvia, nos regala infinidad de oportunidades de que los más pequeños aprendan. Las niñas y los niños tienen que experimentar con ellos, pero por propia iniciativa, sin que los adultos presionemos, obliguemos o estemos interviniendo insistentemente para dirigir su juego. Es posible que alguna niña o algún niño no le guste mojarse o mancharse, y es algo que debemos de respetar.

Entonces… ¿Qué hace el adulto? Nuestro papel es observar en silencio y disfrutar del espectáculo que se nos presenta. Si la niña o el niño se lo piden, implicarnos en el juego. Por supuesto, sin ningún tipo de duda, intervenir en caso de peligro inminente o agresión a un material o a otro niño.

Saltar en los charcos: aprendizaje y diversión

• Invitan al movimiento: saltar dentro; saltar esquivando el charco, pasear por los charcos y sentir el chapoteo; correr alrededor del charco; meter una mano, sacarla y sacudirla; atravesarlo a velocidad rápida o lenta;…
• También nos permite jugar con la sonoridad de los charcos: al saltar dentro ¿suena?; si se mueve los dedos dentro del charco ¿suena?; si tiramos una piedra ¿suena?; ¿cómo es el sonido al pisar un charco?;…
• Nos ofrecen una riqueza de estímulos sensoriales exquisita: ¿a qué huele un charco?, ¿qué podemos ver alrededor o dentro del charco?, identificamos y vivenciamos seco y mojado,…

• Nos permite conocernos: ¿nos gusta mojarnos o no?; ¿qué siento cuando me mojo (me enfada, me incomoda, me agrada,…)?;…
• Nos permite trabajar el recuerdo: algunos niños cuando llegan a su casa cuentan lo que han hecho o podemos sacar fotos o grabar vídeos para que dentro de un tiempo recordemos eses momentos.

• Crean obras de arte en los charcos con hojas, ramas, piedras, flores. El lienzo es el charco, las niñas y los niños lo decorarán con objetos que se encuentran en la naturaleza (ramas, hojas, flores, piedras,…), por lo que al mismo tiempo que estamos experimentando con la flotabilidad de los diferentes elementos, desarrollamos la creatividad, trabajamos el gusto por el arte, entre otros muchos aspectos.
• Otra opción es emplear el agua del charco como pintura. Para ello dispondremos de un cartón y pinceles, brochas o rodillos,… Les dejaremos que pinten libremente sobre el cartón, empleando como pintura el agua del charco.
• Un charco se puede convertir en un laboratorio de investigación: experimentar con la flotabilidad de diferentes elementos que nos ofrecen la naturaleza (piedras, ramas, hojas,…); experimentar diferentes mezclas echando tierra, arena,…; experimentar profundidades (si me meto en el medio del charco ¿hasta dónde me llega el agua?);…


Hay infinidad de posibilidades más, solo hay que darles pie a la actividad espontánea.

Autor: Isabel Serén / Renacuajos Infantil

Autor entrada: admin

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